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Los volcanes son manifestaciones de la conexión entre el interior y el exterior de la superficie terrestre. Los esfuerzos y el movimiento que se producen desde lo más profundo de estas estructuras generan fenómenos visibles, entre ellos, uno conocido como desgasificación. Te contamos de qué se trata, por qué se produce y cuál es su importancia a la hora de entender el comportamiento de un volcán.
La desgasificación volcánica, también llamada desprendimiento de gases o exsolución del magma, es el proceso mediante el cual un volcán libera gases, bien sea desde la cámara magmática o desde su interacción con el sistema hidrotermal. A continuación, compartimos 5 datos que debes saber sobre este fenómeno:
1. ¿En qué consiste la desgasificación de un volcán?
Dentro de cualquier estructura volcánica activa existe un cuerpo de calor llamado cámara magmática, donde se almacena el magma que alimenta el volcán y que está formado por roca fundida, cristales y gases disueltos que varían en profundidad, temperatura y presión.
Cuando ocurre un cambio significativo en la presión o la temperatura, dichos gases se separan y buscan la forma de salir a la superficie a través de distintos lugares: grietas, fumarolas, cráteres, entre otros. Es ahí cuando ocurre la desgasificación volcánica.
2. ¿Cuáles son los gases que emite un volcán?
Entre el 70 % y el 90 % suele ser vapor de agua (H₂O). El 10 % restante puede ser dióxido de carbono (CO₂), dióxido de azufre (SO₂) y sulfuro de hidrógeno (H₂S).
3. ¿Por qué se producen gases en un volcán?
Puede obedecer a varios factores:
4. ¿Qué efectos tienen los gases en seres humanos y otros organismos vivos?
Es importante aclarar que estas afectaciones no ocurren siempre y dependen de la cantidad de gases emitidos, la concentración de los mismos, el tiempo de exposición y la distancia y dirección hacia la cual se dispersan.
En el caso de los seres humanos, pueden ocasionar irritaciones en los ojos y la garganta, afectaciones respiratorias y problemas cardiacos en personas con condiciones previas. En los animales, pueden irritar sus ojos y mucosas, causarles problemas respiratorios y digestivos y, en casos más extremos, la intoxicación y la muerte. Finalmente, los gases también pueden tener efectos en plantas y cultivos, ocasionando quemaduras en hojas, acidificación de suelos y aguas, pérdida de las cosechas y alteración de los ecosistemas que estén cerca al edificio volcánico.
5. ¿Qué nos dicen estos gases sobre el comportamiento de un volcán?
La desgasificación es un indicador clave de que existe un sistema volcánico activo. A partir de métodos satelitales, remotos y en planta, se obtienen datos sobre los cambios internos que pueden estar ocurriendo y cómo podrían manifestarse en la superficie.
Algunos de estos cambios pueden ser:
Aumento del SO₂: indica que hay magma fresco ascendiendo o acercándose a niveles superficiales, ya que este gas se libera principalmente cuando el magma está caliente y ha interactuado poco con el agua.
Aumento del CO₂: señala mayor presión en zonas profundas del sistema volcánico, ya que el CO₂ se libera fácilmente desde grandes profundidades y puede subir incluso antes que el magma.
Predominio de vapor: sugiere que el sistema hidrotermal está activo, con agua subterránea calentándose por el magma, sin que este se encuentre necesariamente cerca de la superficie.
Si quieres saber más sobre este fenómeno y entender cómo se ha manifestado, por ejemplo, en la cadena volcánica Los Coconucos, te invitamos a visitar esta publicación:
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