Home
Aumentar fuente
Aumentar contraste
Lengua de señas
La arena que pisas durante tus vacaciones en la playa no nació en la orilla. Cada grano cruzó montañas, selvas o ríos antes de convertirse en parte del paisaje costero colombiano.
Cuando vamos a la playa, disfrutamos del sol, el mar y de esa arena cálida, o en ocasiones hirviendo, que se mete entre los dedos. Con ella jugamos, nos enterramos, hacemos castillos, pero rara vez nos detenemos a observarla y preguntarnos de dónde viene realmente.
¿Cómo se forma la arena de la playa?
La arena es el resultado de un proceso geológico que toma millones de años. Los granos que ves hoy comenzaron su historia en las montañas, en el corazón de la selva, o incluso en el fondo del océano.
Mediante procesos de meteorización, pequeños fragmentos de roca y minerales se desprenden, se desintegran y son arrastrados por lluvias intensas y ríos caudalosos. Así, recorren largas distancias hasta llegar a la costa para formar las playas que hoy disfrutamos.
La arena también cuenta historias del paisaje
La arena no solo es el resultado de un proceso natural, sino que también es una huella geológica. Cada grano guarda pistas sobre el tipo de roca que lo originó, el clima por el que pasó y los cambios ambientales que ha vivido la región.
Por eso no hay dos playas iguales. Algunas tienen arena blanca y fina, otras son oscuras o gruesas. Todo depende del camino que recorrieron para llegar al mar.
Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Servicio Geológico Colombiano (@serviciogeologicocolombiano)
Una publicación compartida por Servicio Geológico Colombiano (@serviciogeologicocolombiano)