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Foto: David Amado Pintor - SGC
Seguramente has escuchado sobre los efectos nocivos que tiene el mercurio en la salud humana, pero este no es el único elemento químico que puede afectar el bienestar de los seres vivos y el medio ambiente. Existen otros que, junto con el mercurio, se conocen como elementos potencialmente peligrosos (EPP) y actualmente son estudiados por el SGC. Te contamos cuáles son y por qué es importante conocer más sobre ellos.
En Colombia, el mercurio no es el único elemento químico que puede representar riesgos para la salud. Elementos como el arsénico, el cadmio, el plomo o el flúor también pueden encontrarse en suelos, rocas y fuentes de agua —de forma natural o por actividades humanas— y generar consecuencias adversas en la salud humana, dependiendo de su concentración, especie, tipo y tiempo de exposición.
¿Qué son los elementos potencialmente peligrosos (EPP)?
Los elementos potencialmente peligrosos son sustancias químicas que resultan perjudiciales para los organismos vivos, incluso en concentraciones bajas. Generalmente, suelen ser metales y metaloides.
¿Dónde están presentes estos elementos?
Los elementos potencialmente peligrosos están presentes de forma natural en:
¿Qué fuentes generan elementos potencialmente peligrosos?
Son dos, principalmente:
¿De qué manera pueden llegar al organismo?
Hay tres vías comunes de exposición por las que estas sustancias pueden entrar al cuerpo:
Además del mercurio, ¿qué otros elementos son considerados potencialmente peligrosos?
Este metaloide está ampliamente distribuido en la corteza terrestre en bajas concentraciones. Su presentación más peligrosa es en estado gaseoso o como ion arsenito.
Vías de exposición: oral, inhalatoria, dérmica.
Representa tanto un beneficio como un riesgo para la salud, pues tiene un rango muy estrecho entre niveles esenciales y tóxicos. En concentraciones bajas puede prevenir las caries dentales, pero la exposición a altas concentraciones puede causar fluorosis dental y esquelética.
La contaminación por cadmio se da tanto por procesos naturales como antropogénicos. Está clasificado como sustancia cancerígena por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés). El cadmio atraviesa fácilmente la barrera suelo-planta, por lo que entra rápidamente en la cadena alimentaria.
Vías de exposición: inhalatoria, oral.
Sus fuentes naturales son los yacimientos que contienen minerales como la galena. Dentro de las fuentes antrópicas están la explotación mineral, la industria de pinturas con plomo y los fertilizantes fosfatados.
¿Qué efectos tienen los EPP en la salud de los seres humanos?
Algunos sistemas que pueden verse afectados por la exposición a los EPP mencionados son:
¿Cómo estudia el SGC los elementos potencialmente peligrosos?
El Grupo de Geoquímica Ambiental y Geología Médica del SGC adelanta estudios en distintos departamentos del país para identificar la presencia, distribución y concentración de elementos potencialmente peligrosos que, cuando superan límites establecidos o valores de referencia, pueden llegar a tener efectos adversos en la salud humana. De esta manera, caracterizan:
“Las geociencias tienen la responsabilidad de estudiar el modo y magnitud de ocurrencia de elementos potencialmente peligrosos, y eso es precisamente lo que estamos haciendo desde el Servicio Geológico Colombiano con elementos como el flúor, el arsénico, el plomo, el cadmio, entre otros. La información resultante de estos estudios, junto con el conocimiento de la geología de una región, nos permiten tener una comprensión sobre los procesos químicos del suelo y el subsuelo que se dan en un área. Sin este enfoque integral no podríamos analizar los posibles efectos de estas sustancias sobre la salud de la población potencialmente expuesta. Por eso es tan importante nuestra aproximación al tema”, afirma Juanita Sierra Salamanca, geóloga y directora técnica de Recursos Minerales del SGC.
El conocimiento geocientífico generado a través de estas investigaciones podrá aportar información técnica sobre la calidad química de los suelos con vocación agrícola, así como fundamentos técnicos para la protección de las fuentes de agua y los suelos de los impactos de actividades antrópicas. De igual manera, podrá ayudar a identificar factores correlacionables con la incidencia de enfermedades como el cáncer o las afecciones cardiacas, y que puedan relacionarse con la alimentación y las condiciones del entorno. Si quieres conocer más sobre el trabajo del SGC en este campo, haz clic aquí.