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 La colección de fósiles que estudiantes y profesores de un colegio de Boyacá utilizan para promover el conocimiento geocientífico de su territorio

La colección geológica de este colegio tiene más de 150 fósiles, además de varias muestras de rocas.

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La colección de fósiles que estudiantes y profesores de un colegio de Boyacá utilizan para promover el conocimiento geocientífico de su territorio

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La Institución Educativa José María Silva Salazar, del municipio de Buenavista, parece hacerle justicia a una frase recurrente entre geólogos: “en el ​​pasado está la clave del futuro”. Aquí esta historia que conmovió a los expertos del Museo Geológico Nacional que estuvieron allí para apoyar el proceso de registro de las piezas colectadas.

​​​Muestra artística inspirada en la colección de fósiles de la Institución Educativa José María Silva Salazar. Muestra artística inspirada en la colección de fósiles de la Institución Educativa José María Silva Salazar.


“En la orilla de la qu​ebrada, el fósil está durmiendo. Sea animal o sea planta, parece que estuviera riendo. Cada vez que lo miro, el río se pone bravo, porque le pertenece ese brillo que alumbra como un zafiro. ¿Tendrá mil años? ¿Cien años, quizá? El geólogo lo sabría si lo examinara”. Este poema, escrito por Yeimi Zapata, estudiante de primaria de la Institución Educativa José María Silva Salazar, de Buenavista (Boyacá), es una de las “pruebas” que tiene la docente Pía López de cómo los fósiles hallados en el municipio, en los últimos años, no solo han servido para conformar una muestra museal, sino también para conmover e inspirar a sus alumnos en el reconocimiento del patrimonio paleontológico de su territorio.


Para ella, estos “bichos”, que varios profesores y alumnos de la Institución empezaron a colectar en 2011, bajo el proyecto “Fosilandia, un mundo de conocimiento”, no solo representan una oportunidad para hablar de identidad, cultura y patrimonio, sino que también ponen en evidencia la necesidad de que el municipio fortalezca su conocimiento geocientífico y explore su potencial como destino turístico. “Nosotros empezamos esto en 2011. Sin embargo, el proceso quedó en pausa varios años, hasta inicios de 2023. Esto, debido a que el profesor Carlos Guevara retomó lo que habíamos hecho, rescató las piezas que habían quedado un poco olvidadas, y revivió el entusiasmo por trabajar con las piezas desde distintas áreas del conocimiento”. 


Cuando menciona la palabra “rescató”, la “profe” Pía se refiere al momento en el que Carlos Guevara, docente de artística de la Institución, encontró las piezas distribuidas en varios baldes y sin ningún cuidado especial. Estas estaban a punto de convertirse en elementos de decoración de un jardín, pero él se propuso encontrarles un fin superior. En sus palabras, esta labor fue una oportunidad para “saldar una deuda del pasado. En los fósiles veo la oportunidad para que los chicos aprendan lo que yo quisiera haber aprendido cuando era niño”, dice con nostalgia.


Añade que “yo caminaba de Duitama hasta Chiquinquirá, todos los años, en una romería. Había un lugar, entre Sáchica y Sutamarchán, que era una parada obligatoria. Allí, a la orilla del camino, veía unas piedras muy curiosas, que después supe que eran fósiles…”. De esos años, también recuerda que en la sala de su casa había una colección de alrededor de 15 fósiles que “se fueron perdiendo de mi hogar y de mi memoria, hasta que me encontré con ellos de nuevo en la Institución”. 


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La colección geológica de este colegio tiene más de 150 fósiles, además de varias muestras de rocas.  

La colección geológica de este colegio tiene más de 150 fósiles, además de varias muestras de rocas.


Es por eso que desde inicios de este año, el “profe” Carlos se trazó la meta de recuperar las piezas y encontrar un espacio para exhibirlas. Con el tiempo, dedicó un sitio del taller de arte a la organización de la muestra, de la cual hacen parte más de 150 especímenes (entre amonoideos, bivalvos y gasterópodos), además de varias muestras de rocas que para él muestran la magnificencia geológica del territorio. 


En el proceso de conformación de la exposición, Pía López no fue la única docente que entusiasmó y se sumó al proceso. También se unió Doris Espitia, una docente de preescolar y primaria que había estado en los inicios del proyecto, en 2011, y que consideró que la idea de revivir la idea de tener un pequeño museo geológico era justo y necesario. “Es cierto que tenemos una muestra representativa, pero eso no quiere decir que los fósiles sean fáciles de encontrar. Eso los hace muy especiales. Por eso, me da una enorme satisfacción ver la curiosidad que sienten los niños cuando tienen uno en las manos”. 


Doris, Pía y Carlos coinciden en que las piezas que hoy están organizadas en tres vitrinas de lo que llaman el Centro de Investigación de Patrimonio Ancestral, trascienden las lecciones de patrimonio y paleontología que pueden desprenderse de áreas como las ciencias sociales y las ciencias naturales, pues el arte, las matemáticas, el lenguaje y la historia son también otros caminos para explorar los vestigios de los animales del pasado. Es por eso que actualmente están trabajando en un proyecto que transversalice el proyecto de Fosilandia desde el plan pedagógico de la Institución. 


Es por eso que la “profe” Pía ha incentivado a sus alumnos a escribir poemas, cuentos, fábulas y narraciones relacionados con los fósiles, pues ve en las piezas una alternativa para reforzar la estrategia de lectoescritura que desarrolló. También es por eso que el “profe” Carlos ha invitado a sus estudiantes a hacer réplicas y reinterpretaciones de los fósiles con materiales como la plastilina y el porcelanicrón. “Todo esto nos ha llevado a construir una experiencia muy bonita que queremos proyectar a otros escenarios por fuera de la Institución, en los que se involucren los entes municipales”, explica Pía. 


Mientras tanto, Carlos dice que “si logramos entender el territorio a partir de los fósiles, teniendo en cuenta, por ejemplo, que este fue un mar,  y que por lo tanto encontramos muchos moluscos marinos, podremos proyectarnos mejor y convertirnos en un destino turístico”, finaliza.



Visita del Museo Geológico Nacional a Buenavista




Grupo de Trabajo Museo Geológico e Investigaciones Asociadas del SGC en la visita a Buenavista.  

 Grupo de Trabajo Museo Geológico e Investigaciones Asociadas del SGC en la visita a Buenavista.



Según Luisa Rengifo, integrante del Grupo Museo del SGC y especialista en patrimonio mueble, la visita a Buenavista se desprendió de una ​comisión realizada a cuatro municipios de Boyacá (los otros tres fueron Sutamarchán, Sáchica, Villa de Leyva) para apoyar técnicamente distintas colecciones particulares tanto en labores de conservación preventiva, limpieza y fotografías de las piezas, como en el proceso de registro de las colecciones ante el Inventario Nacional Geológico y Paleontológico (INGEP). 


“Les dimos una charla a los niños sobre fósiles y los apoyamos con su inventario. Nos mostraron los poemas y las piezas de arte que han hecho inspirados en la colección. Actualmente seguimos trabajando con la institución para lograr el registro…Colecciones como estas tienen mucho valor para que los colombianos nos hagamos una idea de la grandeza de nuestro patrimonio paleontológico. No importa qué tan grande o pequeña sea la colección, la idea es registrarla y, con ellos, protegerla”, explica Rengifo. 


Es importante mencionar que el SGC, al ser la entidad encargada de la protección del Patrimonio Geológico y Paleontológico Nacional, desde el Grupo de Trabajo Museo Geológico e Investigaciones Asociadas, está liderando el proceso de registro de aquellos fósiles que estén en poder de personas, museos, colecciones comunitarias o instituciones públicas y privadas, con el fin de identificar, valorar y proteger este patrimonio de todos los colombianos y consolidar así el Inventario Nacional Geológico y Paleontológico (INGEP).