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Los geocientíficos del SGC utilizan distintas técnicas de estudio para entender la evolución del territorio. Foto: Marcela Han - Servicio Geológico Colombiano.
Desde la Dirección de Geociencias Básicas del SGC, el Servicio Geológico Colombiano desarrolla investigaciones que permiten acercarnos hacia la comprensión de la composición, estructura y evolución del territorio. Para ello, reúne expertos en distintas áreas del conocimiento geológico, como la tectónica, la estratigrafía y la geología de volcanes, que trabajan de manera articulada para interpretar las rocas, los suelos y las estructuras que conforman la corteza terrestre.
Estas disciplinas permiten estudiar desde los movimientos y deformaciones de la corteza terrestre —responsables de la formación de montañas, pliegues y fallas— hasta la identificación y datación de rocas y sedimentos que registran antiguos ambientes. El resultado de este trabajo se traduce en mapas, modelos y estudios que ayudan a entender tanto los procesos geológicos del pasado como aquellos que siguen activos hoy.
A continuación, presentamos cinco formas en las que el SGC estudia las rocas y las formas de la Tierra en Colombia:
1. Descubrimos la historia evolutiva de los volcanes. Para ello analizamos los materiales que los componen en sus diferentes capas y las características de su relieve, lo cual es clave para determinar la época, la cantidad y tipos de procesos eruptivos ocurridos. Todo el conocimiento que se recauda en esta línea de trabajo, llamada geología de volcanes, que da un gran aporte para la construcción de mapas base para geotermia o amenazas y pueden aportar ideas de como los volcanes podrían comportarse los volcanes en el futuro.
Un buen ejemplo de cómo se construye la historia eruptiva de un volcán está detallado en este artículo: “Complejo volcánico Galeras: las cinco vidas del guardián de Pasto”, el cual destaca cómo este conocimiento es necesario para que las autoridades y comunidades que habitan zonas de influencia de volcanes activos puedan definir estrategias de gestión de riesgo.
Al entender cómo se comporta una sucesión de rocas en una zona determinada, es posible comprender cómo ha cambiado el paisaje y las condiciones geográficas a lo largo de miles o millones de años. Esta información constituye la base para la elaboración de mapas geológicos, fundamentales para reconstruir la historia geológica del país y apoyar procesos de ordenamiento territorial, prospección de recursos y evaluación de amenazas geológicas.
3. Investigamos cómo se deforman las rocas. Sabemos que las rocas se rompen, doblan y moldean como resultado de las fuerzas tectónicas que actúan en la corteza terrestre. Estos procesos generan grandes estructuras geológicas, como pliegues y fallas, que registran la historia deformativa del territorio y permiten entender cómo se han configurado las montañas, valles y cordilleras del país. Estos estudios nos permiten entender por qué el relieve colombiano es tan diverso y dinámico, así como representar, de manera integrada, la estructura geológica del país.
4. Cartografiamos la estructura tectónica del país. El estudio de la deformación de las rocas se traduce en productos cartográficos que permiten comprender la estructura geológica de Colombia. Uno de los principales resultados de esta investigación es el Mapa Tectónico de Colombia, que integra información sobre las fallas geológicas, sus trazos, características, edad y nivel de actividad, así como las unidades geológicas y los contextos tectónicos en los que se formaron.
Este mapa, herramienta base para múltiples estudios geológicos y de riesgo, permite reconocer las condiciones geológicas actuales y pasadas que estructuran el territorio nacional. Actualmente, se encuentra en proceso de actualización y oficialización la versión 2025, que incorpora ajustes y nueva información respecto a la edición publicada en 2017.
5. Identificamos fallas activas y la deformación reciente del territorio. Para comprender cómo se deforma el territorio en la actualidad, el SGC desarrolla proyectos de neotectónica enfocados en la identificación de fallas activas y potencialmente activas. Estas investigaciones se realizan en regiones como el sistema de fallas del borde llanero, entre Acacías y Restrepo, y el occidente colombiano, entre Calima y Dagua, en el Valle del Cauca.
Los estudios combinan el análisis de sensores remotos, imágenes satelitales, modelos de elevación del terreno y trabajo de campo, en un proceso metodológico iterativo que permite refinar continuamente los mapas. A partir de estas evidencias, se identifican características geomorfológicas y estructurales que indican actividad tectónica reciente.
En el Valle del Cauca, por ejemplo, se identificaron depósitos cuaternarios afectados por fallas, lo que confirma su actividad en los últimos millones de años. En el borde llanero, la ocurrencia de sismos como el de Paratebueno y el análisis de mecanismos focales han permitido corroborar la coherencia entre la deformación observada en superficie y los procesos que ocurren a mayor profundidad.
En conjunto, estas cinco líneas de trabajo permiten reconstruir la historia geológica de Colombia, comprender los procesos que siguen activos y anticipar posibles escenarios futuros. El estudio de las rocas y las formas de la Tierra aporta conocimiento necesario para la toma de decisiones informadas sobre un país dinámico y geológicamente activo.