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Esta es una guía básica para interpretarlo y conocerlo de principio a fin.
El Mapa Geológico de Colombia es mucho más que una representación visual atractiva. Se trata de una herramienta científica que permite conocer la historia de nuestro territorio a través de la lectura de sus colores, tramados y símbolos. Cada detalle en este mapa revela procesos geológicos que han ocurrido a lo largo de millones de años y que han dado forma al relieve, la composición y la estructura del país. Desde las rocas más antiguas, que datan de hace 1850 millones de años, hasta las más recientes, el mapa es una radiografía que resume la evolución de Colombia a través del tiempo.
El SGC es la entidad encargada de su elaboración y actualización. Este trabajo no es estático: el mapa se revisa y se publica cada cierto tiempo, incorporando nuevos datos y mayor detalle. La primera versión moderna se presentó en 2007, seguida por las ediciones de 2015, 2020 y la más reciente en 2023. Actualmente, el mapa puede consultarse y descargarse en nuestra página web y, para quienes deseen una experiencia interactiva, también está disponible en Google Earth, lo que permite recorrer el país y apreciar su diversidad geológica desde cualquier dispositivo.
En el Mapa Geológico de Colombia, los colores indican la edad de las rocas presentes en cada región. Estos colores no son elegidos al azar, sino que siguen un estándar internacional establecido por la Comisión del Mapa Geológico del Mundo. Gracias a este sistema, un geólogo puede interpretar un mapa de cualquier parte del planeta con un mismo código visual.
Por ejemplo, las rocas del Proterozoico son las más antiguas que se registran en Colombia, con edades que alcanzan hasta los 1850 millones de años. En cambio, el Paleozoico comprende rocas formadas entre hace 538 y 252 millones de años, el Mesozoico entre 252 y 66 millones de años, y el Cenozoico desde hace 66 millones de años hasta la actualidad. Reconocer estas tonalidades permite identificar de inmediato la edad relativa del terreno y entender cómo ha evolucionado el territorio.
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Además del color, muchas zonas del mapa presentan tramados o texturas que indican el tipo de roca. Aquellas que no tienen tramado corresponden a rocas sedimentarias de origen continental, formadas por acumulación de sedimentos transportados por agua, viento o hielo. Las áreas con tramados, en cambio, corresponden a rocas ígneas o metamórficas. Las ígneas se originan a partir del enfriamiento del magma o lava, mientras que las metamórficas son rocas transformadas por altas presiones y temperaturas en el interior de la corteza terrestre.
Esta distinción visual es esencial para comprender la historia geológica de un área, así como su potencial en términos de recursos naturales, estabilidad del terreno o conservación de ecosistemas.
Cada zona del mapa tiene un código alfanumérico único, compuesto por letras y números. Este código resume información clave: la era geológica, el tipo de formación y la identificación específica de la unidad. Por ejemplo, en el código “MP–Pf”, las letras iniciales (MP) indican la era Mesoproterozoico y la segunda parte (Pf) corresponde al nombre o tipo de roca y composición. En esta última, quien lee el mapa puede encontrar datos como la edad exacta, la composición y el origen.
El valor del Mapa Geológico de Colombia va más allá de la investigación académica. Es un instrumento esencial para la planificación territorial, la prevención y la protección de ecosistemas. También es una fuente de conocimiento para comprender cuántas veces el mar ha ingresado al territorio colombiano, cómo se han formado las cordilleras y cómo ha cambiado el relieve a lo largo de millones de años. Aprender a leerlo es descubrir un lenguaje que revela, capa por capa, la historia más profunda del territorio colombiano.