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Fotografías: Nicolás Vásquez, SGC.
Más de 300 asistentes entre investigadores, académicos y estudiantes se dieron cita en el Simposio de Actualización en Geología de Colombia 2025, un evento organizado por el Servicio Geológico Colombiano, a través de la Dirección de Geociencias Básicas, para revisar los avances en el conocimiento de la geología del país y sentar bases para una futura actualización de la obra The Geology of Colombia, publicada en 2020. Durante esta jornada, especialistas nacionales e internacionales compartieron resultados de investigación que recorrieron, en orden cronológico, la historia geológica de nuestro territorio, desde las rocas más antiguas hasta el vulcanismo más actual.
“En este simposio tuvimos invitados que generan discusiones técnicas que enriquecen al Servicio Geológico Colombiano. Es muy importante que haya estas interacciones con la academia y otras entidades que también participaron, unidas por el hilo conductor del conocimiento científico. Tuvimos expositores de alto nivel y necesitamos unir la academia y la institucionalidad para que el conocimiento científico tenga la relevancia que siempre merece”, aseguró Julio Fierro Morales, director general del Servicio Geológico Colombiano.
Durante la apertura, el director técnico de Geociencias Básicas, Juan Manuel Herrera, realizó la presentación del SGC y su cartografía geológica en la que se muestran las perspectivas que se tienen hacia el 2029, enfatizando en fondos oceánicos, zonas insulares y áreas fronterizas.
“A este simposio asistieron profesionales de varias empresas, pero también es importante destacar que casi la mitad de los asistentes corresponden a estudiantes. Entonces queremos motivar a las personas no solamente a que estudien, sino que también apliquen los conocimientos que nosotros hemos adquirido tras tantos años de experiencia. El SGC, a través de la Dirección de Ciencias Básicas, ha participado en varios proyectos y publicaciones que se han abordado aquí”, señaló.
El simposio abrió con la intervención de Jorge Gómez Tapias, geólogo del SGC, quien presentó los avances en el proyecto internacional del Mapa de los Orógenos del Mundo, liderado por la Comisión de la Carta Geológica del Mundo (CCGM) y en el que el Servicio Geológico Colombiano lidera la parte correspondiente a Suramérica.
Durante su exposición, Gómez explicó los distintos tipos de orógenos (cadenas montañosas formadas por procesos tectónicos) y cómo su comprensión permite reconstruir la posición que tuvieron los continentes durante la historia geológica del planeta. El investigador resaltó que Colombia ha asumido un rol protagónico en este proyecto, trabajando junto a referentes como Victor A. Ramos (Argentina) y geólogos de Brasil y Europa. Entre los principales insumos usados por el equipo sudamericano están el Mapa tectónico de Sudamérica (2016) y el Mapa geológico de Sudamérica (2019).
“Es muy importante entender los orógenos, ya que allí es donde se forman los principales recursos. Por ejemplo, los depósitos de oro en Colombia están relacionados con los Andes, que son el orógeno actual. Si comprendemos los antiguos, podremos anticipar dónde encontrar nuevos recursos. Y ahora, con el interés en minerales como el litio, este conocimiento nos ayuda a identificar qué tipos de sitios tienen mayor potencial”, explicó.
El geólogo argentino Víctor A. Ramos (Universidad de Buenos Aires), quien a sus 80 años continúa siendo un referente en el estudio de los Andes, presentó los principales desafíos para comprender el basamento precámbrico de Colombia. Señaló que aún persisten grandes interrogantes sobre la procedencia de estos terrenos: mientras algunos investigadores los vinculan con procesos del hemisferio norte, él los asocia con el cratón amazónico, una de las estructuras más antiguas y estables de Sudamérica. Explicó que, aunque este cratón se extiende por más de 3000 km, desde Argentina hasta el norte de Colombia, integrar sus fragmentos en un modelo coherente sigue siendo un reto mayor para la geología regional.
Ramos destacó la necesidad de contar con nuevos datos estructurales de campo, pues muchas interpretaciones actuales se apoyan en estudios petrográficos y geocronológicos, pero carecen de suficiente evidencia tectónica. También resaltó la importancia de reconocer los procesos de colisión “suave” en algunos sectores, en contraste con colisiones más intensas como la del Himalaya, así como el papel de los arcos magmáticos en la evolución de la corteza.
Para él, el gran desafío es precisar qué fragmentos participaron realmente en la formación de los supercontinentes y cómo se integran en la plataforma suramericana. “La evolución del precámbrico amazónico de Colombia se explica como parte de la plataforma sudamericana, con bloques autóctonos y otros terrenos acrecionados que aún hoy plantean desafíos de interpretación”, afirmó.
Posteriormente, el profesor Mario Moreno, docente de la Universidad de Caldas, expuso su propuesta sobre los terrenos alóctonos de Colombia y la evidencia que él tiene para soportarla. Por su parte, el profesor Carlos Zuluaga, de la Universidad Nacional de Colombia, presentó evidencias de que el macizo de Santander experimentó un metamorfismo ordovícico de bajo grado.
Para finalizar la mañana, Camilo Bustamante, de la Universidad EAFIT, mostró que la esquina noroeste de Gondwana ha estado sometida a subducción desde el Paleozoico, con una marcada ciclicidad magmática, caracterizada por períodos de alto flujo de magma seguidos de hiatos.
En la tarde, Diana Montoya, profesional del SGC, explicó los avances en la cartografía geológica y la estratigrafía del Cretácico de la cordillera Oriental apoyados en la bioestratigrafía de amonitas realizada por el profesor Fernando Etayo–Serna; Nicolás Pérez, de Weber State University (EE. UU), analizó la relación entre erosión y levantamiento andino en tres segmentos del macizo de Garzón concluyendo que los Andes del norte no tienen tanta altura por menores tasas de deformación y menor cantidad de acortamiento cortical; y Sebastián Zapata, de la Universidad del Rosario, expuso los resultados de su investigación sobre la deformación polifásica en la cordillera Central, un proceso que evidencia la complejidad tectónica de esta región.
Una de las conferencias más esperadas fue la de la geóloga Carina Hoorn, de la Universidad de Ámsterdam (Países Bajos), quien explicó con detalle el papel del sistema Pebas en la génesis de la Amazonia moderna, integrando la tectónica, el clima y la biodiversidad en una historia de millones de años. Nos dejó la reflexión de que el simple hecho de ver un delfín en la Amazonia actual está directamente relacionado con aquel antiguo lago Pebas.
La última conferencia estuvo a cargo de María Luisa Monsalve, profesional del Servicio Geológico Colombiano (SGC), quien presentó los hallazgos sobre el vulcanismo félsico monogenético en Caldas, donde se han identificado 28 estructuras volcánicas, muchas de ellas nuevas para la ciencia, con edades que abarcan desde los 3,5 millones de años hasta la actualidad.
Para finalizar, se llevó a cabo un panel moderado por Jorge Gómez y Víctor Ramos. La primera parte se destinó a una sesión de 30 minutos de preguntas del público y a la discusión de algunos temas entre los conferencistas. Como conclusión, el panel resaltó la necesidad de emprender una segunda obra de Geología de Colombia, construida de manera conjunta entre la academia y el Servicio Geológico Colombiano.
Por su parte, los profesionales del SGC resaltaron que el simposio fortaleció el papel de la entidad como articuladora del conocimiento científico y abrió nuevas perspectivas para orientar sus investigaciones hacia desafíos estratégicos, manteniendo la conexión entre la ciencia, el Estado y la sociedad.
“Me ha encantado que en este espacio se haya reunido gente experta en la evolución geológica de nuestro país, mostrando cómo estos procesos se correlacionan también a nivel regional y global. Cada investigador aporta su propia perspectiva y aquí podemos verlas todas juntas, lo que nos permite reflexionar, crear nuestro propio pensamiento y, al mismo tiempo, reconocer las preguntas abiertas y los vacíos que aún debemos llenar. Eso resulta muy interesante y nos motiva a seguir trabajando desde el SGC, consolidando a la entidad como esa institución que reúne y articula los estudios sobre el territorio”, comentó Laura Beltrán, colaboradora de la Dirección de Asuntos Nucleares.
“Es fabuloso que se generen estos espacios promovidos por el SGC, porque nos permiten interactuar con la comunidad geocientífica no solo del país, sino también de otros lugares”, dijo Sebastián Jiménez Rodríguez, colaborador de la Dirección de Recursos Minerales.
“Me pareció muy interesante la diversidad de perspectivas con las que se abordaron los temas. Las charlas estaban organizadas de manera temporal, desde el Cámbrico hasta épocas más recientes, y fue llamativo ver las discrepancias y discusiones técnico-científicas que surgieron durante las preguntas, siempre en un ambiente respetuoso y con reconocimiento mutuo entre investigadores de distintas universidades y regiones. Eso hace que este espacio sea integrador y enriquecedor, y contribuye a consolidar y actualizar el conocimiento geológico del país”, aseguró Marie Joelle Giraud, colaboradora del Grupo de Trabajo Museo Geológico e Investigaciones Asociadas.
Este simposio permitió identificar retos, proyectar nuevas investigaciones y consolidar a nuestro país en redes internacionales. De esta forma, en el SGC seguimos trabajando para promover la difusión del conocimiento geocientífico y la formación de nuevas generaciones.
Para más información sobre este tema, escribe al correo electrónico: mapageo@sgc.gov.co