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Tomado del banco de imágenes del SGC

 Geovulcanología

Geovulcanología Complejo volcánico Doña Juana

Resumen de la actividad histórica del volcán Doña Juana (Espinosa, 2001)

  • 1897-1898: actividad menor con erupciones poco documentadas.
  • 1899, 20 de abril, 5 p.m.: explosión, posible flujo piroclástico. Viviendas sepultadas en Las Mesas; población abandonada. 30 muertos en la región.
  • 1899, noviembre 13, 1 p.m.: erupción. Lluvia de bloques incandescentes alrededor del cráter; a cinco leguas (~25 km) caen bloques de 6-7 Kilogramos, cerca del cráter bloques de varias decenas de kilogramos. Lluvia de ceniza durante cuatro horas; la ceniza cae hasta Buga e Inzá. Posibles nubes ardientes (o flujos piroclásticos). Víctimas humanas en número no precisado; se mencionan de 50 a 60 muertos. Mueren 200 reses en los flancos por lluvia de bloques. Efectos secundarios: a) represamiento de la quebrada La Resina durante 15 días produce flujo de escombros que causa daños en las fincas y destruye el puente antiguo sobre el río Juanambú, b) la ceniza cubre los potreros y no hay comida para el ganado. Aparentemente no hubo fenómenos precursores; el volcán en completa calma desde abril.
  • 1913: erupción, no confirmada.
  • 1922, diciembre 22: Bramidos, cenizas, sismos.
  • 1925: actividad no fumarólica, no confirmada.
  • 1936, agosto 14, 5 a.m.: actividad menor desde octubre de 1935. El 14 de agosto, explosión, columna, flujo de lodo por la quebrada La Resina alcanza 200 metros de altura y su paso por Las Mesas dura casi dos horas. Destrucción del puente sobre el río Juanambú; campamento de obras públicas y viviendas arrastrados. 16 muertos en la región.

La Leyenda de Doña Juana

En relación con la parte mágica y de leyenda que se encuentra en relación con el volcán Doña Juana, William Torres, Director de la Fundación de Investigaciones Chamanistas, hace el siguiente relato:

"Más al norte de La Cocha, en este mismo territorio Quillasinga, se encuentra el volcán y la laguna Doña Juana, en las inmediaciones del municipio de La Cruz. Según narra doña Josefina Táquez, en un lugar cercano al actual municipio de La Cruz vivía una mujer muy rica y severa llamada Doña Juana. Doña Juana vivía con su marido y su hija Juanita, a quien cuidaba con mucho celo y rigidez. Juanita, en pleno albor de su juventud y víctima de la represión materna, se enamora de un muchacho pobre y humilde por quien tiene que sufrir el rechazo y trato despiadado de Doña Juana.

Un día Doña Juana y su marido salieron de viaje al Ecuador, dejando a Juanita con muchas advertencias, encargada del cuidado de la casa y de un baúl lleno de tesoros. Aprovechando la ausencia de la madre y motivada por el amor de su novio, Juanita planeó y decidió fugarse con él, llevándose el oro y las joyas a lomo de tres mulas. Caminaron y caminaron durante varios días y noches sin descansar, arriando las mulas para aligerarles el paso, porque Mama Juana al descubrir la ausencia de su hija y la pérdida de su tesoro, emprendería una tenaz persecución.

Cuando Mama Juana llegó del viaje, enfurecida, lanzando miles de maldiciones, salió inmediatamente en su busca, ayudada por un poder diabólico que la llenaba de fuerzas. Así caminó varios días hasta llegar a lo alto de una montaña. Desde allí divisó en un pequeño valle a las mulas que pastaban y a la pareja que descansaba. Al instante Mama Juana entró en ira y dio un grito que retumbó: "¡Juanita! ¡Hija maldita, detente!". Su maldición se escuchó como un trueno y Juanita y su novio, junto con las mulas, emprenden nuevamente la fuga. La maldición se repite cada vez más fuerte, pero ellos no hacen caso. La vieja Juana se enfureció más y escupió en dirección de los fugitivos, formando con la saliva una laguna que les cerró el paso. Desesperados buscaron y encontraron una salida. El rostro de la vieja estaba desfigurado por la ira y en ese instante una nueva maldición se escuchó en el aire: "¡Maldita! ¡Por tu desobediencia, tu cuerpo se convertirá en roca y tu alma llorará por siempre!". Al instante se convirtió Juanita en una gran roca que hoy es el Volcán Doña Juana. Su novio y las mulas formaron elevados picos que la acompañan para siempre.

Cada año, en verano, los campesinos que viven en las faldas del volcán, escuchan horribles rugidos en la gran montaña y dicen que son los lamentos del alma de Juanita, desde las profundidades de la Tierra."

TORRES, William. 2000. "Cochas: hidrogonías andinas". Boletín Museo del Oro, No. 47, jul-dic 2000, Banco de la República, Bogotá.